miércoles, 19 de septiembre de 2007

El final de una hermosa etapa

A veces, muy pocas veces, los sueños se cumplen.A veces, muchas veces, la realidad toca a la puerta y te despierta del sueño y aunque te afanas en agarrarte a él, luchas por no soltarlo, sabes que ese insistente ruido que suena de fondo es tu despertador y si sigue sonando igual que la voz más cristalina del mayor tenor que jamás haya existido, pronto tendrás noticias de unos vecinos descontentos de tan inoportuno rumor.Y te levantas, y te deseperezas, sabiendo que ya nada sera lo mismo aunque todo sea igual.
A mi me ocurrió el viernes; creo que fue uno de los días más duros y más tristes que he vivido.Después de cas ocho años de lucha al frente de un prestigioso centro, con buenos y, también, malos momentos, con un gran equipo de colaboradores y alguna imperdonable traición, les debía anunciar que, por diversos motivos, cerrabamos.Y he de confesar que sentí rabia e impotencia; rabia e impotencia porque ciertos políticos nos intentan "vender" el fin de la crisis económica, somos uno de los motores económicos de Europa ( sera el de la cola, supongo), mientras, a diario, empresas como la mía, centenarias, prestigiosas, que forman el tejido empresarial sobre el que se cimenta la economía de este país, cierran, dejando en la calle y engrosando las filas del paro que, seguramente, volveran a bajar por enésima vez, a muchos trabajadores y poniendo en peligro la economía de sus familias.
Nosotros, no teníamos más remedio, me repito incesantemente en los días que llevo sin dormir ; por motivos de salud, por motivos económicos, porque estabamos hastiados de que nunca nadie nos hechara una mano, excepto en época electoral.
Se acabó, pero con ello se acabo un sueño, una pasión, una ilusión; el saber que estabamos haciendo algo útil, que conseguíamos poner nuestro granito en el mundo de la educación desde infantil hasta adultos.
Hoy sólo quedan imágenes para el recuerdo; desde el ¡ quien lo diria! de la gran fiesta de celebración de nuestro septimo aniversario este pasado mes de marzo hasta la triste escena de la reunión del viernes, pasando por la multitud de abrazos de alegría que tienen rostro, las lagrimas de alegría por haber superado aquel exámen que tiene nombre y algunas de tristeza por problemas, confidencias sobre amores secretos y las risas que inundaban siempre nuestro centro.
Hemos llegado al final de la etapa y si mi quedara poco tiempo, como dice la canción, me gustaría que me recordaran de esta manera.
Por eso, en la entrada del centro teníamos un cartel con un proverbio " la felicidad no consiste en hacer siempre lo que quieras sino en querer siempre lo que hagas".

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